Entradas

Mostrando entradas de 2019

Tiempo

Soy. No soy.  Soy una persona que piensa demasiado.  Mi vida se para en mi mente  durante unos segundos,  parecen eternos,  pero el reloj sigue y no para,  nunca para. El cansancio mental se acrecentó. La vida se desvanece poco a poco y salto. Salto de un pensamiento a otro,  trato de no pensar. No pienso y me noto inquieta, sudo frío. Vuelvo a pensar y el reloj sigue, jamás paró. Pienso en el tiempo. Tiempo me faltó para pensar. Corro con un cordel para atar el tiempo, pero el tiempo me lleva consigo y jamás podré pararlo. Es eterno. No hay vuelta atrás. Sigo avanzando y sigo pensando, hago más cosas, sigo pensando demasiado. Esclava del tiempo y sus acontecimientos, me preocupa no aprovechar el tiempo mientras no lo aprovecho y caigo en cuenta que el tiempo se burló de mi.  

Violencia.

Hoy Chile me duele. Me quema el alma verlo de esta manera tan sangrienta y fuertemente reprimida. Estas semanas la gente ha despertado del sueño profundo en que le mantenían los políticos y comenzó a alzar la voz por lo que merece, por lo que siempre ha merecido: Una Vida Digna.  Cada día camino a plaza dignidad con mi cacerola y mi cuchara de palo para gritar, me junto con gente que conozco y a los que no pueden asistir les envío mi ubicación en tiempo real. Esto se ha vuelto cotidiano. La gente alegre de que seamos muchos reunidos bailan, cacerolean y saltan cantando cánticos en contra del gobierno y su represión. Nos miramos todos, somos uno. De pronto llegan... una... dos... tres... cuatro... hasta cinco bombas lacrimógenas y la gente corre desesperada por la falta de aire. Un... dos...tres... cuatro  disparos que alcancé a contar porque me dio una crisis de ansiedad y el miedo recorre mis venas. Sangre... Gritos... Más perdigones... Alguien perdió uno de sus ojos. La c...

Balas.

Puede que estos días haya estado más expuesta a balas reales que nunca antes en la vida, pero no son esas las que me matan o las que me hacen ver el mundo de otra manera y no, no pienso en la muerte. Heridas producto de estrellas fugaces que atraviesan mi cuerpo con ideas, con recuerdos y con sentimientos. No soy capaz de defenderme contra esas verdaderas balas y ahí no fluye sangre ni tampoco cicatriza mediante un proceso biológico. Aquellas que atraviesan mi coraza no se van y se estancan tanto en el cuerpo como en la mente, son eternas y queman por dentro.  Hoy recuerdo y siento aquella bala llamada amor en lo más profundo de mi corazón, quiero sacarla pero no puedo y hace que me sienta débil. Quizás no sea algo malo, llevar esa bala con tu nombre, hacerla florecer con la pólvora de la alegría y dejar que crezcan mil girasoles en mi cuerpo alrededor de esa bala. Dejaría que me atravesaran cien balas solo si llevan tu nombre.

El arte de amarte.

El arte de amarte. Rutina.  Verte en la rutina y soñar con una diferente.  Una dimensión que no es posible entre nosotros.  Un sueño, un anhelo, un deseo, tú. Todo es tú.  Que mediocre pensar en una dimensión juntos, pero no hacerlo posible  porque tu realidad es diferente a la mía,  porque quizás no somos compatibles.   Miedo. Miedo al rechazo. Rechazo. Rechazo. No.  Tengo una idea mediocre, de tu y yo en un futuro.  Yo ahora esperando, tu ahora ocupado. Ocupado.  Corazón ocupado, tú. Corazón esperando, yo.  Unión no consumada, unión que espera. Ideales. Pensamiento.  Miento. Miento. Miento a mis sentimientos.  Creo una coraza que intenta proteger lo improtegible y caigo en la mentira de sentirme a salvo.  Alejada del sentimiento. Miento. Miento de nuevo.  Y me quedo mirando sola. Sola. Sola. Solamente quiero estar en paz con mi corazón, amando la vida. Pero ahí está...

Él.

Él. Hoy como nunca antes pensé en él y aún no entiendo la razón de que su recuerdo haya llegado a mi mente como una brisa, como cuando cae una hoja de un árbol justo a mis pies. Llevamos tiempo sin vernos, pero siento como si hubiese sido hace un segundo que aprecié sus expresiones o haber sentido su cálida piel junto a la mía o haber escuchado su voz. Recuerdo perfectamente cada palabra saliendo de su boca al poner en la palestra música, libros o arte. Conversaciones en generosos desayunos, en los cuales muchas veces me apuraba porque demoraba siglos en terminar de comer, o simplemente sentados mirándonos a los ojos. Hoy escribí sobre él y en mi mente tengo muchas líneas más que prefiero guardar en la privacidad de mis pensamientos. Sin embargo, no sé muy bien la razón exacta de este escrito, por lo tanto, me pongo a pensar que tal vez sea una despedida o quizás simplemente un inicio, o puede que sea ambas o ninguna. Lo único seguro es que ya no está y lo único incierto es ...