Mi verdugo, mi amante.
El que hiere mi corazón, al mismo tiempo le sana. El que me aparta de su vida, al mismo tiempo me ata a ella. Mi verdugo, contando mis días de pena, contando mis alegres momentos y jugando al azar con ellos. Vienes a por mi y por mis sentimientos, vienes para quedarte y también para irte. ¿Qué es lo que realmente quieres? ¡Verdugo amado! Te entrego mi alma y mi cuerpo, los haces arder con tu mirada y lo enfrías con una sola palabra. Mi verdugo, mi amante. Has llegado a encender mi cuerpo y a romper mi alma.