Magnetismo
Todo comenzó con un saludo en un lugar atestado de gente, en donde todo es agitado y sin cercanía, en el cual predomina el individualismo por sobre cualquier otra cosa, pero aun así me sentí hipnotizada por su mirada y ahora cada vez que lo veo ilumina mi día, mi vida, mi corazón. Es que de todas las personas que transitan por ahí, solamente él logró captar mi atención sin siquiera intentarlo, sin forzar nada y me tiene anhelando verlo día a día.
Siendo sincera, no logro descifrar todavía lo que me atrae de él o hacia él; lo llevo pensando toda la tarde sin obtener una respuesta concreta. Tiene algo totalmente magnético, me llama, me tienta y me hace caer a sus pies. Quizás él no lo sabe o aún no se da cuenta, pero con solo una mirada derriba mis defensas. ¿Qué puedo decir sobre el momento mágico en el que me abraza? Es como estar en casa cuando afuera hay una tormenta, me hace sentir tan cómoda, segura e inmensamente feliz. Cuando me envuelve en sus brazos y me pierdo en su aroma, en su tacto, en la ternura de su mirada, en la sinfonía de sus latidos junto a los míos, en la danza de su respiración envuelta con la mía y en esos labios que desearía poder besar, es exactamente lo que describiría como tocar un pedacito de la galaxia. En el momento en que nuestras miradas se encuentran, me inundo de dicha y serenidad. Ojalá no fuesen solo un par de segundos de poder disfrutar de esos adictivos ojos cafés, y es que, aunque lo vea poco, lo llevo en mi mente todo el tiempo porque se ha grabado dentro de mi ser como un tatuaje invisible. ¿Cómo es posible que su mirada me haga sentir tanto y que me tenga flotando entre nubes doradas?
Cada vez que él posa una de sus manos en una de mis mejillas siento que me derrito por completo, despierta sentimientos y sensaciones que hace años dormían en la profundidad de mi ser, con un simple toque logra revolucionar mi cuerpo. ¿Qué pasaría entonces si fuese más? Quiero tenerlo a mi lado, mirarlo fijamente a sus exquisitos ojos cafés y fundirme en ellos, sentir cómo su piel morena envuelve la mía sin límite de tiempo, sin apuros, sin timidez y perderme profundamente en sus caricias. Enciende un fuego en mi interior que solo esperaba a alguien que lo reconociera, me mantiene inquieta mientras espero a ser su jinete para terminar flotando a su lado.
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