Violencia.
Hoy Chile me duele. Me quema el alma verlo de esta manera tan sangrienta y fuertemente reprimida. Estas semanas la gente ha despertado del sueño profundo en que le mantenían los políticos y comenzó a alzar la voz por lo que merece, por lo que siempre ha merecido: Una Vida Digna. Cada día camino a plaza dignidad con mi cacerola y mi cuchara de palo para gritar, me junto con gente que conozco y a los que no pueden asistir les envío mi ubicación en tiempo real. Esto se ha vuelto cotidiano. La gente alegre de que seamos muchos reunidos bailan, cacerolean y saltan cantando cánticos en contra del gobierno y su represión. Nos miramos todos, somos uno. De pronto llegan... una... dos... tres... cuatro... hasta cinco bombas lacrimógenas y la gente corre desesperada por la falta de aire. Un... dos...tres... cuatro disparos que alcancé a contar porque me dio una crisis de ansiedad y el miedo recorre mis venas. Sangre... Gritos... Más perdigones... Alguien perdió uno de sus ojos. La c...