TSMWEL

Este es un escrito que me ha costado demasiado poder plasmar, los sentimientos me inundan cada dos segundos impidiendo la prolijidad del texto porque las lágrimas nublan mi mirada y soy incapaz de seguir escribiendo. Aplacé el momento tanto como pude, no quería recordar ni sentir, no quería quedarme pegada frente a mi diario sin poder mover el lápiz y no quería ser aplastada por la nostalgia que me embriaga cuando anoto su nombre. Si finalmente escribo esto es para sepultar los recuerdos, para darle fin a mi tristeza de verano y comenzar desde cero, como los árboles que pronto perderán sus hojas en otoño para florecer en primavera.

Enamorarme tan intensamente no fue un error, hacerlo mi mundo entero si lo fue y pagué las consecuencias de aquello. Caí rendida ante la imagen que me mostró al principio con su sensibilidad, su atención, su cariño y su tierna forma de tratarme; en conjunto con sus rulitos y su mirada me fue enamorando poco a poco con cada salida. Me quedo con cada momento lindo y de amor que sentí a su lado; con las miradas de complicidad, con las risas, con las conversaciones profundas en las horas de madrugada, con las lecturas en conjunto, con el calor que nos dábamos en invierno, con esperarlo en el centro para irnos juntos a casa, con las obras de arte que hicimos, con el idioma que creamos.

Prefiero quedarme con todo eso porque no quiero recordar al hombre más pequeño del mundo, al que se le desdibujó la máscara que se había pintado para atraerme, al lobo vestido de oveja que poco a poco empezó a consumir mi vida hasta dejarme seca. No quiero pensar en las esposas de mis manos y el control diario, en la desconfianza de mi entrega, en el amor condicionado que me entregaba. El último tiempo a su lado fue un vaivén de emociones porque, aunque ya empezaba a ser consciente del daño que me hacía, esperaba que hubiese un cambio y anhelaba que llegara ese día para que todo volviese a ser como al principio, pero ese día nunca llegó. Desearía poder olvidar lo destruida que me dejó cuando me abandonó en mi momento más vulnerable, con el amor entre las manos y el corazón devastado. El dolor que sentí en ese momento terminó por desmoronarme y toqué fondo, me perdí a mi misma en el tormento de mis sentimientos.

Ahora que resurgí de la dolorosa letanía en la que me encontraba, entierro todos esos recuerdos y le digo adiós al hombre más pequeño del mundo, que a pesar de que se haya llevado pequeñas partes de mi para siempre, me he vuelto a levantar con más amor para esparcir por el mundo.

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