Resplandor de medianoche
Sobre la fría banca de cemento, un cigarro en la mano y la vista fija en aquellos destellos que quedan de los pocos departamentos en donde las personas aún no descansan, donde los pensamientos nocturnos no dan tregua o donde ocurren momentos de intimidad. Con aquella refulgencia se formó una especie de nebulosa que le dio a la noche un aire mágico y de una belleza que ni siquiera puedo expresar, como cuando miro sus ojos y tienen ese brillo que cala hasta lo más profundo de mi alma, erizando toda mi piel. La música que nos envolvía le daba un toque íntimo, la ausencia de palabras fue reconfortante y de una calidez en la que el viento no era bienvenido. Todo parecía ajeno a nosotros, el sonido de los autos al pasar, las conversaciones de las personas que transitaban a nuestro alrededor e inclusive el mismo viento pareció desaparecer por esos instantes, solo era él, la nebulosa, la música y yo. Nuestros cuerpos se acercaron lentamente como si fuesen atraídos por un imán, el calor en...