Ansía
Cada vez que siento el dolor en mi hombro me devuelve mentalmente a esa noche en donde nos devoramos con voracidad y dimos paso al salvajismo que luchaba por salir, que causó esas marcas en mi cuerpo como evidencia del deseo mutuo. Me sube la excitación al recordar sus ojos hambrientos de mi, concentrado en guardar cada detalle e invitándome a ser su festín, aumenta la sensación al pensar en como sus labios recorrieron cada centímetro de mi piel y no se intimidaron con cada curva, mas bien las disfrutaron con una lentitud enternecedora. En el momento en que nuestros labios se juntaron explotó el mundo, sentí el fuego recorrer mi cuerpo y cada pizca de raciocinio se evaporó de mi mente, solo quedó la necesidad de consumirme junto a él. Jamás antes me había sentido tan atrevida, con tanta necesidad de alguien, tan desesperada por su contacto y tan salvaje, dispuesta a atravesar mis propios límites. Sintiendo su piel junto a la mía me olvidé de lo prudente, de lo decoroso y nada importó e...